martes, 8 de febrero de 2011

Siena

Todavía anclada la memoria en el corazón de la Toscana, aprovecharé para relatar esta etapa de nuestro viaje a Italia.  Visitar la ciudad de una forma razonable lleva, al menos, un par de días íntegros. A pesar de lo que  puedas oir, éste es el tiempo mínimo que hay que dedicar a Siena. Sus monumentos están pensados para recrearse largamente en ellos y poder apreciarlos en su enorme valor. Hay gente que prefiere quedarse más días, dado el elevado número de excursiones en coche que se pueden realizar desde aquí.

Una consideración acerca de este post: lo he leído y releído y, en una primera impresión, ha pasado lo que me temía. Más que un artículo personal, parece un artículo de una guía de viaje (eseguramente, en el mejor de los casos, Pero lo he vuelo a leer y he comprobado que mi visita a Siena fue exactamente así. Y he creído que no necesitaba cambiar el artículo. Y digo yo: qué necesidad tendré de reescribir mi propia Wikipedia barata. A lo mejor se trata sólo del síndrome del Capitán Tan, que trata de fustigar a sus amigos y familiares con sus rollos acerca de sus viajes por lo largo y ancho de este mundo. La explicación que yo me he dado es que sigo queriendo que mi mente recree esos momentos una y otra vez: el post de Roma (muchos mas días, seguramente más intensos y sumamente emocionantes) no me salió así. Era conciso, escueto e incluso bastante íntimo. Justo lo contrario que éste.

Veníamos en coche desde Roma (unos 250 km, unas tres horas, si cuentas con el follón que es abandonar la Ciudad Eterna), por lo que saliendo un poco después de comer, realizando los trámites del alquiler del coche, dejando el coche en el parking del hotel (en Siena no hace falta para nada ni se puede usar), moviendo maletas y demás, tienes el tiempo necesario para comenzar a cenar sobre las nueve de la noche. Además, es mejor ir algo holgado por si surge algún imprevisto por el camino (que siempre surge).

Un piccione romano me comentó que lo ideal es salir por la mañana y tomar una ruta mucho más bonita, pasando por Viterbo, el lago de Bolsena y Montelpuciano. La distancia es la misma, pero lleva hasta cinco horas (sin contar el tiempo que quieras dedicar a las paradas). Parece ser, sin embargo, que no tiene color. con el trayecto que hicimos nosotros. Al no conocer este dato,  no reservamos tanto tiempo para el desplazamiento. La verdad es que el trayecto "normal" Roma-Siena  por la A-1 es bastante monótono hasta bien entrada la Toscana. Además, había muchos camiones y las carreteras en Italia son bastante peores que las españolas: todo los tramos son de dos carriles por sentido, claramente insuficientes para la cantidad de tráfico que hay.

En general, el trato de la gente es muy cordial y agradable.  Los sienes son atentos, avispados y educados. Ojo al vino, que Montalcino y Montelpuciano están muy cerca. La zona del Chianti clásico comienza al noreste y en las propias colinas al sur de la ciudad se produce el Chianti Superiore.

En cualquier caso, para que os hagáis una composición de la jornada: levantarse a las 8:30, desayunar y reunir al grupo a las 9:30 nos permitió realizar la jornada que os voy a relatar. Una jornada que resultó ser perfecta e inolvidable:

1 - La mañana desde la terraza del último piso del hotel. Su publicidad no engañaba. Un cuatro estrellas muy asequible y recomendable.

 

2 -  La catedral: una prueba para los sentidos. Tomad aliento, porque la recordaréis toda la vida. Comenzando por los increíbles y espectaculares mosaicos que componen el pavimento interior, pasando por las esculturas de Miguel Angel o Donatello, el púlpito de Nicola Pisano, y terminando por los frescos de Pinturicchio en la libreria Piccolomini. Y eso que la capilla Chigui se encuentra en restauración.







3 - Después del par de horas largo que lleva ver la catedral es muy recomendable realizar una visita al  Museo dell'Opera (imprescindible para contemplar la Maestà de Duccio). La subida al Facciatone no compensa el tiempo de espera que se le dedica, se la puede uno saltar. Después de haberse asegurado de haber visto bien la vidriera original del frontal de la Catedral y la serie de esculturas de  Giovanni Pisano,  conviene relajarse tomando un par de cervezas en la misma terraza que hay a la salida del Museo.



4 - Antes de comer todavia queda el Baptisterio. Además de su bóveda, la estrella indiscutible es su pila bautismal y sus relieves de bronce (Ghiberti, Donatello, della Quercia y Giovanni di Turino). Creo recordar haber necesitado por lo menos veinte minutos para "interiorizar" el Banquete de Herodes. Mi foto quizás no es muy buena, pero he optado por incluirla debido al recuerdo que tengo de ese momento. 



4 - Ya casi es tarde para comer, la Hosteria Da Divo, muy cerca de allí, es la mejor opción.

5 - Serán las tres y media de la tarde. Haced presión si es necesario, pero hay que dedicar un par de horas al Palazzo Publico y su Museo Cívico. No se pueden sacar fotos del interior. Si váis, aseguraros de ver la Maestá y el Guidoriccio da Fogliano, de Simone Martini, en la Sala del Mappamondo y las Alegorías del Buen y Mal Gobierno de Ambrogio Lorenzetti, en la sala della Pace. La sala di Balia tabién es impresionante, pero está en restauración y sólo se puede ver parte de ella.

6 - Se está expuesto a diferentes tipos de infartos mientras se recorren los 88 metros de alto que tiene la Torre del Mangia. Si se sobrevive a la subida, son las vistas lo que pueden provocarte otro infarto. No apto para personas con problemas cardiacos, fue la escalada más difícil de todo el viaje (es más duro que la subida a las cúpulas de las catedrales de San Pedro o Florencia). Otra ventaja: ¡Como sabe la cerveza depués del descenso! Subir a la torre, admirar las vistas, recuperar el resuello, recoger los restos de pulmón;, bajar y degustar la cerveza te puede llevar otro par de horas.




7- Antes de cenar, da tiempo para dar un paseo y un tomar un deliciosos helado. El Caffè Nannini es el sitio más conocido en Siena que se presta a ello. Cenamos en el Ristorante San Desiderio, cerca del Baptisterio. Además de un precio más que razonable, fué una de las mejores y más agradables cenas de todo el viaje a Italia.

8 - Una vista nocturna de la Piazza del Campo: es maravilloso hacer noche en Siena y pasear por la ciudad a estas horas, sin el agobio de los turistas. Acercaros a la Fonte Gaia, de Jacopo della Quercia, que estará iluminada.


Dado que al día siguiente partíamos para San Gimignano, no tuvimos tiempo para entrar en Santa Maria della Scala (imperdonable) y la Pinacoteca. Según todas las guías y el material consultado es recomendable visitar también el santuario de Santa Caterina, Fonte Branda y el oratorio de San Bernardino. Tendré que volver. Qué se le va a hacer.

No hay comentarios: