jueves, 7 de noviembre de 2013

Guía del arte románico en la Borgoña: 1. Introducción y propósito

Introducción

A estas alturas, pretender escribir un artículo sobre este tema, resulta, cuanto menos pretencioso, sino inútil y redundante, dada la ingente cantidad de información que está disponible hoy en día, ya sea on-line o mediante los numerosos libros que existen acerca de esta materia. El asunto no mejora cuando el autor es un simple aficionado a la matería, lego en muchas de estas cuestiones y, del que sin duda, es preciso señalar inmediatamente que al menos es riguroso en sus informaciones, y ha contrastado, cuanto menos, el contenido de estos humildes posts con las más diversas fuentes.

Entonces, ¿a que viene este artículo? Pues simplemente a mi repelente manía de informarme hasta la saciedad antes de preparar un viaje. Llevo años dándole vueltas a un Grand Tour francés, y esto no es sino el resultado de tratar de poner orden en todas mis notas e ideas con el objeto de tenerlo aquilatado al máximo. Una de las regiones por las que dicho Tour circulará, es seguro la Borgoña, por muchísima razones; pero sin duda, una de ellas es la gran cantidad de tesoros artísticos de primera magnitud que acumula, repartidos, además, por multitud de localizaciones, lo que hacen que programar un viaje meticuloso y detallista, como a mi me gusta sea una tarea extremadamente ardua.

Para que esto no se convierta en un mamometro considerable he decidido centrarme en el Románico. Ya de por sí, el tema es lo suficientemente amplio como para que la tarea sea complicada. Ya me dedicaré al resto de periodos más adelante. También he incluido la información relativa a la época carolingia, dado que esa si es más limitada y coincide, en casi todas las ocasiones, con lugares donde hay Románico.

¿Qué encontraréis aquí, entonces? Pues una especie de guía de viaje acerca de que cosas importantes hay que ver en la Borgoña, relacionadas con el románico. Espero que os resulte interesante. Yo, desde luego, la voy a utilizar.

Hay un problema inicial. Véreis:

"Documentos fechados en los siglos IX y X incluyen varias referencias de numerosas fundaciones de monasterios, al tiempo que muchas ciudades se volvían a construir las catedrales de la época paleocristina. Estas iglesias todavía seguían la tradición romana y tenían forma de grandes basílicas con naves de cubierta plana y con transeptos salientes con ábsides semicirculares. La vieja iglesia de San Pedro seguía marcando la pauta." (Bernard y Ulrike Laule, La arquitectura románica en Francia, del libro El románico, editada por Tandem Verlag GmbH, 1ª ed. española 2007)

Es difícil seguir un libro como éste, excelente y ameno, absolutamente recomendable, además, si no se tienen claros unos conceptos básicos acerca de los sistemas de construcción  y de los diferentes elementos arquitectónicos de la época. Mi experiencia me dice que por mucho que la gente afirme conocer estos términos, la realidad es que si  no se está acostumbrado, uno se llega a perder incluso leyendo un párrafo introductorio como el anterior.
La imagen que uno debería armarse en la cabeza leyendo el parráfo es ésta:

Planta de la basílica de San Pedro
Las cubiertas de esta estructura eran totalmente plana y de madera. En las naves laterlaes había vanos proporcionando luz. Ya puestos, me gustaría añadir que el sistema de construcción utilizado en esta época es el mismo que utilizaban los romanos:  la mampostería, que consiste en erigir muros mediante la colocación manual de los ladrillos o piedras que los componen. Para unir las piezas se utiliza generalmente un mortero de cemento y arena con la adición de una cantidad conveniente de agua. Este sistema se utiliza porque es apto para construir muros con gran altura.
Echo mano de la Wikipedia para terminar de aclarar todos los términos del párrafo: "Una basílica era un suntuoso edificio público que en Grecia y Roma solía destinarse a un tribunal, y que en las ciudades romanas ocupaba un lugar preferente en el foro; también se utilizaba como lugar de reunión de los ciudadanos para tratar asuntos comunes. Más adelante, los cristianos aprovecharon la forma basilical y, en muchos casos, los propios edificios romanos, para utilizarlos como recinto religioso oficial para la celebración de la liturgia. Después de que el Imperio romano se volviese oficialmente cristiano, el término se usó también para referirse a iglesias, generalmente grandes o importantes, a las que se habían otorgado ritos especiales y privilegios en materia de culto. En este sentido se utiliza hoy la denominación, tanto desde el punto de vista arquitectónico como religioso."

Resumiendo, la basílica es una gran sala rectangular compuesta por un número impar de naves (espacio comprendido entre dos muros o filas de columnas). En caso de que hubiera más de una nave, la central era más ancha y alta y estaba soportada por columnas. La diferencia de alturas entre las naves se aprovechaba para abrir huecos de iluminación (vanos) en la parte alta de los muros. En uno de los extremos de la nave principal existía una exedra o ábside, donde se instalaba la presidencia, mientras que la entrada se efectuaba por el extremo opuesto a través de un pórtico.

A veces, las iglesias pueden tener un atrio o patio porticado situado en los pies y que sirve de acceso (como sucedía en las domus romanas). Se desarrollaron en las iglesias paleocristianas y bizantinas. El espacio porticado situado a su entrada se denomina nártex y estaba destinado a los catecúmenos y los penitentes. 

Aunque inicialmente los templos cristianos seguían las pautas de la planta de las basílicas, pronto dieron paso a otras formas, como la planta de cruz latina o la de cruz griega, que se generalizaron sin que por ello desapareciera la forma basilical. En el caso de la cruz latina, muy común en las iglesias cristianas occidentales, la plantan la forman dos brazos: el  brazo mayor (que se alinea con el pórtico principal, el atrio, el altar mayor y el ábside) tiene mayor longitud que el brazo menor o transepto; mientras que cuando ambas tienen la misma longitud se habla de planta de cruz griega, más habitual en la arquitectura bizantina.

Es habitual la alineación astronómica de las plantas de cruz latina, para que el Este coincida con la cabecera (o ábside) y el Oeste con los pies (o pórtico); lo que permite efectos de iluminación destacados mediante ventanas más o menos amplias (óculos, rosetones, vidrieras).
¿Qué tal? ¿Cuando has leído el párrafo de los Laule has visualizado todo esto? Me cuesta creérmelo. Pero mucho. No creo que para leer esta serie de artículos necesites dominar con soltura la terminología técnica, pero si no has podido con ese párrado te propongo dos alternativas:
1) Un librito de reciente edición titulado "Pequeño diario visual de términos arquitectónicos" de Adoración Morales Gómez, con infografías de Lorenzo de la Plaza y dibujos de Jose Mº Martínez Murillo, de Ediciones Cátedra (Madrid, 2013). Esta ilustrado profusamente, y se explican los términos con todo lujo de detalles, así que resulta muy práctico e instructivo. Es mi alternativa preferida.
2) He tratado de hacer un pequeño resumen-pastiche de los términos que vamos a utilizar (wikipeando y rebuscando). No creáis que vamos a utilizar muchos, además he tratado de limitar los conceptos a aquellos que se utilizan en el románico. Allá van (sólo son cuatro grupitos). Lo interesante es ver como se van desarrollando y para qué. Lo veremos en los siguientes artículo, que espero que sean de verdad de vuestro interés.

2.1) Elementos de la cabecera:
El presbiterio es el espacio que precede al altar mayor. 
El presbiterio, señalado en rosa


En ocasiones, se puede dotar al templo de girola o deambulatorio, espacio que rodea el altar mayor por donde pueden transitar los fieles. Su utilidad surgió con el peregrinaje masivo a los lugares de devoción popular, cuando una multitud de fieles concurría en una iglesia y se aprestaba a venerar las reliquias que en ella se atesoraban. Este corredor proporcionaba la necesaria fluidez de circulación para que todos alcanzasen a reverenciar las sagradas reliquias y para no interrumpir la ceremonia religiosa que se pudiera estar oficiando en la capilla mayor.

Lo normal es que en la cabecera de la nave central se sitúe el presbiterio y a continuación la capilla principal conteniendo el altar mayor y formando un ábside de planta semicircular o poligonal. En tal caso, la girola se suele formar por prolongación de las naves laterales que envuelven el ábside por su exterior. Muchas veces, este ábside y la girola no están separados por un muro ciego, sino por una arquería que ofrece permeabilidad al conjunto. Es asimismo habitual que en torno a la girola se dispongan una serie de absidiolos radiales, cada uno de los cuales alberga una pequeña capilla.


Girola o deambulatorio

2.2) Cubrimientos del románico: bóveda de cañón y bóveda de arista

El cubrimiento de las naves se realizaba mediante bóvedas, elemento arquitectónico en el que sus piezas trabajan a compresión. Su problemática constructiva consiste en averiguar el grosor de los muros adyacentes, con el objeto de que puedan resisitir el empuje lateral de las bóvedas que soportan. En muchos casos su superficie posee nervios en los que se dirigen y concentran las líneas de empuje. A pesar de su uso extendido en la construcción, su funcionamiento no fue comprendido y explicado por la ciencia hasta bien entrado el siglo XIX.

La bóveda más sencilla conocida por los romanos es la bóveda de cañón: posee una sección semicircular, generada por la prolongación de un arco de medio punto a lo largo de un eje longitudinal. Este tipo de bóvedas va generalmente reforzado con un tipo de arcos denomindado fajones.

Esquema de los arcos fajones que refuerzan una bóveda de cañón.

Como el empleo de bóvedas de medio cañón tiene como resultante un empuje horizontal considerable, dicho empuje se absorbe mediante el empleo de contrafuertes o muros de contención, normalmente construidos hacia el exterior, utilizados para transmitir las cargas transversales.

Más oscuros, los muros de contención o contrafuertes, dispuestos en esquina
La cimbra es una estructura auxiliar que sirve para sostener provisionalmente el peso de un arco o de una  bóveda, así como de otras obras de cantería, durante la fase de construcción. Suele ser una cercha de madera como la del bibujo. Esta estructura, una vez montadas las dovelas (piedras que componen el arco) y la clave (piedra central del arco), se desmonta.
Cimbra de madera
La zona en la que se cruzan el brazo mayor y el brazo menor se denomina crucero, y la forma de su cubierta puede ser muy variada. En el románico podemos hablar fundamentalmente de dos tipos de cubierta del crucero: la bóveda de arista y la cúpula.


El abandono de la bóveda de cañón se hizo en beneficio de la bóveda de arista que empleaba menos material y permitía la entrad de mas luz entre los vanos. Resulta de la intersección de dos bóvedas de cañón, que se cruzan perpendicularmente. Geométricamente, está generada por dos superficies semicilíndricas ortogonales cuyas líneas de intersección, o aristas, son arcos de elipse que se cruzan en el vértice superior.

Bóveda de arista, sobre pilares
Su extensión como elemento de cubrimiento en el románico se debe a su fácil construcción mediante cimbras, además, permite distribuir los empujes de las cubiertas hacia los muros exteriores con gran facilidad. Los ingenieros y arquitectos romanos la extendieron por el Imperio utilizándola como alternativa a los sistemas adintelados (es decir, rectos) y las cubiertas planas para espacios pequeños.

2.3) Cúpulas

La cúpula (también conocida como domo) es un elemento arquitectónico que se utiliza para cubrir un espacio de planta  mediante arcos de perfil semicircular, rotados respecto de un punto central de simetría.

Cúpula construída sobre pechinas
La base sobre la que se apoya la cúpula puede consistir en muros contiguos o en arcos sobre pilastras. Cuando la base es cilíndrica, la cobertura del espacio resultante puede realizarse mediante una cúpula simple; en otro caso, la cubierta se convierte en una cúpula de gajos (gallonada). Para resolver la transición entre la base circular de la cúpula y la forma cuadrada o poligonal del basamento, se utilizaron frecuentemente elementos de transición como trompas o pechinas. Entre la cúpula propiamente dicha, y los elementos de transición suele interponerse un tambor cilíndrico o cimborrio, por lo general perforado con ventanas, que posibilitan la iluminación del espacio interior. La iluminación puede asimismo complementarse mediante una linterna superior, visible desde el exterior como elemento formal de coronamiento del conjunto.

Esquema de una trompa, convirtiendo la base rectangular en un octógono desde donde se comienza a construir la cúpula

Para la construcción de cúpulas, el método más simple consiste en levantar hileras sucesivas de mampuestos, que van cerrándose progresivamente hacia el centro. Este sistema es antiquísimo, y permite cubrir espacios de diámetro relativamente pequeño. Igual que los arcos, las cúpulas  están conformadas por dovelas, con una clave superior que equilibra los esfuerzos en forma similar a lo que se requiere en un arco o una bóveda, sólo que en tres dimensiones. Para permitir un óculo cenital que dé paso a la luz exterior o -más tardíamente- una linterna con el mismo objetivo, la clave puede reemplazarse por un anillo superior de piezas que resistan en conjunto los esfuerzos de compresión. El problema más importante de los constructores de cúpulas en esa época fue hallar materiales con resistencia a la tracción para contrarrestar las fuerzas horizontales en la base de la cúpula que, por su forma, tiende a "abrirse". La solución clásica consistió en contrarrestar tales tensiones mediante contrafuertes.
Las iglesias de planta central (ya tuvieran forma poligonal, redonda o lobulada) debían disponer casi siempre de una cubierta abovedada, puesto que la existencia de una cúpula central era su auténtica razón de ser. El espacio central quedaba rodeado por un muro de gran grosor, o bien por un deambulatorio con bóveda de cañón.

2.4) Alzado

El sistema de alzado del muro de la nave central en las iglesias románicas acostumbraba a tener varios pisos. Encima de las arcadas se encuentran una o dos galerías (triforio) y/o una zona de iluminación, según el tamaño y las proporciones de la construcción.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Muy bueno
Me gusta mucho

Juan Agustí dijo...

Me alegro mucho. Espero que te gusten las próximas entegas