jueves, 6 de noviembre de 2014

Walter Ruttmann


El 27 de abril de 1921, Walter Ruttmann presentó, en la sala Marmorhaus de Berlin, la primera película abstracta, Lichtspiel Opus I, con una banda sonora compuesta expresamente para la ocasión por Max Butting. Tuvo una buena acogida por parte de la crítica y del público.

Lichtspeil Opus I (1921)


Le siguieron otros tres cortometrajes similares, que también tuvieron un gran éxito.  
Lichtspeil Opus II (1921)

Lichtspeil Opus III (1924)

Lichtspeil Opus IV (1925)

Para el director y productor Julius Pinschewer realizó dos anuncios: el muy famoso Der Sieger, para los neumáticos Excelsior de la casa Reifen y Das Wunder, para la casa de licores Kantorowicz.

Der Sieger: Ein Film in Farben (1921) + Das Wunder (1922)




Uno de los momentos álgidos de su carrera está en una secuencia de Die Nibelungen: Siegfried (1924), la película de Fritz Lang, cuando Kriemhild, la reina tiene una pesadilla amenazadora.

Dier Nibelungen: Siegfried (1924) 


Concibió otra pesadilla para la película Lebende Buddhas, de Paul Wegener, en 1923. De esta película se conservan algunos fragmentos, no consecutivos, pero la secuencia de Ruttmann no está entre ellos. Sin embargo, esto le valió poder trabajar en Die Abenteur des Prinzen Achmed (1926), el largometraje de Lotte Reiniger, del que hablaremos en futuras entregas. La colaboración entre Ruttmann y Lotte Reiniger no fue fructífera, ya que el primero estaba abandonando la abstracción para pasar a rodar "documentales rítmicos": la música de las imágenes debía tener vínculos con la historia que se estaba narrando. En 1927 dirigió Berlin, Die Sinfonie der Grosstadt (Berlin, Sinfonía de una ciudad), en cuyo primer minuto el alemán se despide la abstracción. 

Dier Sinfomie der Grosstadt (1927), fragmento inicial


Sinfonía de una gran ciudad muestra las actividades que se realizan en la ciudad, desde la mañana hasta la noche. Esta película ha llegado a editarse en DVD en nuestro país.






Ruttmann continuó con otros documentales rítmicos como Melodie der Welt (1929), para realizar en 1930 Wochende, otro de sus experimentos: cine para el oído. Wochende es una película sin imágenes: el público tomaba asiento, las luces se apagaban, comenzaba a o irse la banda sonora y todo lo que podía ver el espectador era una pantalla en blanco. La película intenta representar el transcurso del fin de semana  de un trabajador a través de una serie de collages sonoros. La representación del mundo del trabajo (conversaciones telefónicas simuladas, recitado de un texto por un niño en la escuela, lectura de una carta por un empresario, ruidos mecánicos), seguido de sonidos que evocan la relajación y el fin de semana (silbidos, coros, niños contentos, animales, las campanas tocando las horas, maullidos de gato, el descorchar una botella). Puede parecer una salida de tono, pero en aquella época tenía su sentido: nótese que la película tiene una duración de once minutos y medio, tiempo imposible de reproducir por los discos de la época, así que la intención original de Wochende era la de emitirse por la radio; incluso en la sala de cine, la idea era la de producir una nueva experiencia auditiva en el oyente. Años más tarde, Wochende sería considerada un antecedente de la música concreta. 

Si tenéis curiosidad, estas tres últimas películas se pueden ver completas a traves de You Tube.

Dier Sinfomie der Grosstadt (1927)


Melodie der Welt (1929)


Wochende (1930)


Estuvo filmando documentales rítmicos hasta 1941, cuando murió de una embolia a causa de las heridas recibidas en el frente como fotógrafo de guerra. Su figura podía haberse hecho más grande, pero fue un intelectual contradictorio, ya que aunque era izquierdista, terminó apoyando incondicionalmente a Hitler: desde 1933 estuvo realizando documentales propangadísticos sobre el régimen nazi y trabajó con Leni Riefenstahl. Tiene huevos la cosa.

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